Multiple shocks, agribusiness feudalism and the monopolisation of peasant territories: a view from Ecuador on agrobiodiversity and the peasant web of life

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This is the fourth of six publications in the ACB’s multiple shocks in Africa series: ecological crisis, capitalist nature & decolonisation for human and ecological liberation.

Given our internationalist commitment, Multiple shocks, agribusiness feudalism and the monopolisation of peasant territories: a view from Ecuador on agrobiodiversity and the peasant web of life looks at how shocks are used to further industrialise maize production in Ecuador, through the provision of “farming kits”, which is undermining the ecological basis of peasant seed and farming systems. 

The paper is particularly resonant for the ACB, given our pioneering work of many years on the role of Farm Input Subsidy Programmes (FISPs) in various African countries, as a means to hook small farmers onto the industrial agricultural input treadmill and undermine their economic integrity and food sovereignty. The Ecuadorian government uses farming kits to shift peasants to monoculture maize production, while also using shock after shock, such as pest infestations, floods and earthquakes as grounds for their apparent necessity. The paper deepens our perspective on FISPs by showing how it is also about delivering and locking peasants and their produce into corporate marketing chains; whereas the ecological and social crisis calls for strengthening peasant seed systems as well as peasant- and community-controlled marketing systems.

Authors Alexander Naranjo Márquez and Elizabeth Bravo Velásquez write:

Capitalist companies, such as those operating in the agribusiness space, need to expand in order to survive; either through direct mechanisms of usurpation of peasants’ territories, or by capturing peasants’ territories and resources for the benefit of industrial agriculture production. 

This is the case for industrial maize expansion in Ecuador in the last few years, to service the poultry and pig industries. Pesticides, synthetic fertilisers and corporate hybrid seed have been strongly promoted and imposed on peasants to increase production. This is part of a process to obliterate peasant agriculture and align it with the interests of agribusiness. 

Through public policies, the Ecuadorian governments provides "agricultural aid packages", taking advantage of shocks, such as those experienced by the 2016 earthquake and now the Covid-19 pandemic.

In many parts of Ecuador, industrial maize is promoted through contract farming: agribusiness delivers seeds, fertilisers and pesticides, which are subsidised. Peasants are required to assume all the agricultural risks, including climate change risks such as floods and droughts, as well as pests and diseases. They must also find resources to hire day labourers (if necessary). 

The expansion of industrial maize involves numerous communities that previously produced for local, national and regional food sovereignty. Where once natural ecosystems, including both tropical dry forests and tropical rainforests thrived, these have tragically been destroyed by maize monocultures and toxic chemicals.

Agribusiness companies that control the poultry and pig value chains, in conjunction with seed, fertiliser and pesticide companies and importers, are the main beneficiaries of this scheme. Peasant families on the other hand, who must integrate with capitalist “modernisation”, must sacrifice their biodiversity and the fertility of their lands, traditional/ peasant seeds autonomy, and scarce financial resources. This is precipitating an insidious way of exterminating peasant life; depriving these maize farmers of their age-old traditional agricultural knowledge, wisdom and practices. 

In 2008, Ecuador was declared free of genetically modified (GM) seeds and crops, and since then, peasant and environmental movements have struggled to ensure that the country maintains its GM-free status. Thus, we are extremely concerned that through these public policies, GM maize seed and their associated toxic pesticides will be introduced by sleight of hand, as part of this maize agricultural matrix.

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© Hybrid maize advertising on a peasant farm, Elizabeth Bravo

Múltiples crisis, feudalismo del agronegocio y monopolización de territorios campesinos: una visión desde Ecuador sobre la agrobiodiversidad y la red de la vida campesina

Dado nuestro compromiso internacionalista, presentamos el la publicación "Múltiples Impactos, feudalismo agronegocio y la monopolización de territorios campesinos: Una visión de Ecuador sobre la agrobiodiversidad y la red de vida campesina". Este observa cómo diferentes "shoicks" son usados para pormover la producción de maíz industrial en Ecuador, mediante la provisión de "kits agropecuarios", lo cual está socavando la base ecológica de los sistemas campesinos de semillas y cultivos. El documento es particularmente resonante para el ACB, dado nuestro trabajo pionero de muchos años en el rol de Programas de Opinión de Subsidios de Agricultura (FISP por sus siglas en inglés) en varios países africanos, como medios para enganchar a pequeños agricultores en el círculo vicioso de la producción basada en insumos, debilitando su integridad económica y la soberanía de alimentos. El gobierno ecuatoriano usa los "kits agropecuarios" para introducir a los campesinos en la producción industrial de maíz, y aprovecha diferentes situasiones de shocks, como las infestaciones de plagas, inundaciones y terremotos, para imponerlos. El documento profundiza nuestra perspectiva sobre los FISP, al mostrar cómo también se trata de entregar y atar a los campesinos y sus productos en las cadenas de comercialización corporativas; donde las crisis ecológicas y sociales claman por un fortalecimiento de los sistemas de semillas campesinas, así como los sistemas de comercialización campesina, controlados por la comunidad.

Los autores Alexander Naranjo Márquez y Elizabeth Bravo Velásquez escriben:

Las compañías capitalistas necesitan expandirse para sobrevivir; ya sea a través de mecanismos directos de usurpación de territorios campesinos, o subordinando al campesino, para que use su territorio en beneficio de la producción capitalista.

Este es el caso del maíz industrial que en el Ecuador ha experimentado una fuerte expansión en los últimos años con el fin de producir insumos para la industria avícola y porcícola. En Ecuador se han promovido e impuesto cambios tecnológicos que obligan a los campesinos a adoptar nuevas formas de producción y alinearlas a los intereses del agronegocio.

El aumento de la producción industrial de maíz en Ecuador se ha alcanzado a través de la imposición a los campesinos y productores de maíz, de paquetes tecnológicos compuestos por pesticidas, fertilizantes sintéticos y semillas híbridas corporativas.  A través de políticas públicas, los gobiernos entregan “paquetes de ayuda agropecuaria”, aprovechado distintos momentos de shocks, como el terremoto del 2016, la pandemia del Covid-19. 

En muchos lugares del Ecuador, el maíz industrial se impulsa a través de la agricultura bajo contrato: el empresario entrega semillas, fertilizantes y agrotóxicos y el campesino asume una deuda que la paga con producción. En el proceso productivo el maicero debe enfrentar todos los riesgos agrícolas como inundaciones o sequías, plagas y enfermedades y debe contratar jornaleros (si es necesario), entrando en un círculo de endeudamiento si no puede pagar con su producción la deuda que asumió.

Las compañías que controlan las cadenas avícolas y porcícolas en conjunto con los importadores de pesticidas son los principales ganadores; mientras las familias campesinas, quienes deben integrarse con la modernización capitalista, sacrifican la biodiversidad y fertilidad de sus tierras, sus semillas tradicionales o campesinas y la autonomía y el capital financiero. Esto precipita una forma insidiosa de enajenar la vida campesina, privando a los productores de maíz de sus conocimientos, sabiduría y prácticas agrícolas tradicionales. 

En 2008 el Ecuador se declaró libre de semillas y cultivos transgénicos, y desde entonces ha sido una preocupación de las organizaciones campesinas y ecologistas precautelar que el país mantenga esta condición; por lo que nos preocupa que a través de políticas públicas se incluya en la matriz agrícola, semillas genéticamente modificadas de maíz y sus agrotóxicos asociados. La expansión del maíz industrial se ha dado sobre comunidades que antes producían para la soberanía alimentaria local, regional y nacional, pero ha reemplazado ecosistemas naturales, incluyendo bosques secos tropicales y bosques húmedo tropicales.

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© Nursing calf, Acción Ecológica